Sin duda a todos, alguna vez -¿O muchas quizás?- tuvimos inconvenientes para manifestar nuestros pensamientos a otros, debido al temor de ser reprimidos o ridiculizados por nuestros interlocutores (compañeros, docentes, padres, otros), y por ello coartamos grandemente nuestras iniciativas y creatividades, desarrollando inclusive una baja autoestima que nos lastima.
Por lo tanto, les invito a fomentar un diálogo con nuestros niños y adolescentes, libre de conductas que impidan a uno de estos genios alcanzar su máximo potencial y así le den lo mejor de sí para todos nosotros!